Y LLEGARON LOS SUSPENSOS...

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Probablemente ya habréis recibido las notas de la segunda evaluación de vuestros hijos. Si han aprobado todo es una gran alegría, pero ¿y si han suspendido? Menudo torbellino de sentimientos: decepción, irritación, temor... Estos sentimientos tienen su origen en que vemos el rumbo de la vida de nuestros hijos a través de sus notas, y lógicamente nos preocupa, no queremos que nuestro hijo "no valga para nada". También es habitual el sentimiento de frustración al pensar que no le hemos ayudado lo suficiente o que hemos fracasado como padres.

Lo primero que os recomendamos es "tranquilidad", que hagáis un análisis realista de la situación para poder encontrar la mejor solución. De nada sirve echarse las manos a la cabeza, gritar, las amenzas o castigos; para lo único que sirven es para humillar y desmoralizar. Imaginaros por un momento a vuestro jefe gritándoos que "sois unos vagos", "que no valéis", "que sois tontos"... ¿verdad que no os motivaría para trabajar de manera más eficiente?

Es importante descubrir dónde reside el problema: ¿es falta de motivación? ¿una mala organización en el estudio? ¿dificultad para una determinada área? ¿no conocer una buena técnica de estudio?

Una vez descubierto el origen del problema, no es cuestión de encerrar a nuestro hijo en su habitación el fin de semana, ni sacrificar las vacaciones, es la hora de ponerle solución. Si ha suspendido porque no ha entendido algo en clase, lo mejor es un profesor particular que le ayude con esa materia. En cambio, si es un suspenso generalizado lo más aconsejable es ponerse en manos de un psicopedagogo para que le enseñe técnicas de estudio y organización a la hora de hacer frente a todas las tareas y exámenes a los que se enfrenta el estudiante a lo largo del año. Por su parte, los padres deben ser también partícipes para lograr el objetivo de aprobar: revisando su agenda, sus tareas, motivándole, premiando su esfuerzo... 

Por ello, en Centro Integra os proponemos un Programa contra el Fracaso Escolar destinado tanto a los estudiantes de Secundaria y Bachillerato como a sus padres. A pesar de estar en la recta final del curso aún estamos a tiempo de salvarlo.