Estrés alimentario

Cuando llegas a casa tras un complejo día de trabajo o de estudio, cuando algo te ronda en la cabeza de forma insistente, cuando has tenido un disgusto, cuando te encuentras en una situación adversa o de tensión continua, ¿sientes más o menos apetito?

Todas estas situaciones generan un estrés que afectan a nuestra conducta alimentaria. Por norma general es más habitual que exista un mayor apetito, y que en ese momento lo que más te apetezca suela ser bollería, snacks, alimentos dulces,... Esto sucede porque de forma instintiva buscamos un estímulo que elimine las sensaciones producidas por el estrés para volver así a un nivel placentero.

Hay que estar atentos ya que estas situaciones de estrés son muy cotidianas en nuestras vidas, y afectan a nuestra forma de alimentarnos y en consecuencia afectan a nuestra alimentación y salud en general.

trastorno_alimentario¿COMER O NO COMER?

Ante una situación puntual o inesperada nuestro estómago "se cierra", ello es debido a que nuestro Sistema Nervioso se pone en marcha para huir o enfrentarse a esa situación. Resumiendo el proceso, podríamos decir que nuestro cuerpo necesita más sangre en el cerebro y los músculos y por lo tanto llega menos al sistema digestivo. Por eso en algunas situaciones podemos incluso sentir náuseas.

Sin embargo cuando nos enfrentamos a situaciones incómodas de manera mantenida, el estrés incita a comer más. La explicación es que el organismo se adapta a esa situación desfavorable buscando placer en alimentos apetitosos.

¿CÓMO HACERLE FRENTE?

Una ingesta de alimentos ricos en carbohidratos asociada al sedentarismo favorece el aumento de insulina en sangre, lo que hace potenciar el apetito, favorecer el almacenamiento de grasa y dificultar su eliminación. Por lo tanto tenemos que fomentar en nuestra vida diaria el ejercicio físico y la llamada "dieta mediterránea" rica en pescados, hortalizas, productos de granja,... de esta manera frenaremos estos impulsos bioquímicos.

 22/10/2013