Hijos de padres separados - 15/08/2013

Un hombre y una mujer, casados y con hijos, forman dos tipos de relaciones: por un lado, son una pareja conyugal y, por otro, una pareja parental. En el momento que deciden separarse, sea por el motivo que sea, dan por finalizada su relación conyugal, pero siguen formando parte de la relación parental, función que van a tener que seguir ejerciendo conjuntamente para el resto de sus vidas.

hijos de padres separados

Por esta razón, es importante que los dos progenitores sean conscientes de esta nueva circunstancia: ambos van a tener que seguir preocupándose de la educación y el cuidado de sus hijos ¡juntos!.
La parte económica y los regímenes de visitas suelen quedar acordados de una manera o de otra, sin embargo, la parte más emocional puede quedar ligeramente en segundo plano durante un tiempo. Hay que llevar mucho cuidado con los sentimientos de los hijos en estas ocasiones, porque es precisamente al principio de la nueva situación cuando más desorientados y confusos se sienten.

¿QUÉ COSAS DEBERÍAMOS TENER EN CUENTA?
  • En primer lugar, los padres deberían tener una conversación con sus hijos para explicarles la nueva situación y los cambios que esta va a producir. Las principales preocupaciones de los hijos de padres separados, sobre todo si son pequeños, suelen centrarse en sentimientos de culpabilidad por la separación de los padres, incertidumbre sobre la nueva situación, miedo de ser abandonado o no querido, etc. Por esta razón, es importante hacer hincapié en que ellos no son culpables ni responsables de la separación y que ambos padres van a seguir queriéndoles y cuidando de ellos.
  • En la medida de lo posible, sería aconsejable mantener la rutina de los hijos, es decir, evitarles un cambio de domicilio, de ciudad, de colegio, de amistades, etc. Con la nueva situación familiar tienen más que suficiente.
  • Los padres deberán ser pacientes consigo mismos y con el comportamiento de sus hijos. Todos los miembros de la familia van a necesitar un período de adaptación a las nuevas circunstancias. No hay que pretender que la vida de todos sea perfecta como si nada hubiera pasado.
    Pautas para niños ante un divorcio
  • El estilo educativo de los padres va a ser el mismo. No conviene ser más permisivo con los hijos para compensarles el sufrimiento que puedan estar pasando. Tampoco es aconsejable que el progenitor que lo ve menos le permita más privilegios cuando está con él. Las normas deben seguir siendo las mismas en casa de ambos padres.
  • Es importante que los padres no caigan en el frecuente error de convertir al hijo en moneda de cambio, es decir, por norma general la relación entre ambos progenitores tras el divorcio suele estar bastante deteriorada y, cuanto más o cuanto menos, tratan de hacerse daño el uno al otro. En ocasiones utilizan a los hijos para conseguir este propósito, por ejemplo, no dejando que se vayan con el padre no custodio, tratando de ponerles en contra del otro a la menor oportunidad, utilizándoles para enviar mensajes al otro, etc. Esto provoca mucha ansiedad en los hijos y les hace sentirse presos de una triangulación afectiva de la que no saben cómo salir.
  • Tratar de evitar que los hijos presencien riñas y discusiones entre los padres. No es cuestión de que vivan metidos en una burbuja, los niños se dan cuenta de más cosas de las que pensamos, pero una cosa es que sepan que hay diferencias entre sus padres y otra que sean espectadores de las mismas.
  • Es aconsejable ayudar a los hijos a expresar sus sentimientos dolorosos, nunca cargarles con los propios problemas, evitar malos comentarios del otro progenitor en su presencia, responder con honestidad a sus preguntas…
  • En caso de nuevas parejas por parte de alguno o de ambos progenitores, debemos tener en cuenta dos cosas:
    1. Vamos a necesitar, de nuevo, un período de adaptación, en el que la pareja del progenitor y los hijos de éste irán conociéndose y aprendiendo a convivir poco a poco. No podemos acelerar la aparición del sentimiento de cariño de unos a otros, surgirá a base de compartir tiempo y experiencias juntos.
    2. Los niños deben ser conscientes de que la pareja de uno de sus padres no pretende suplantar a su verdadero padre. Son ellos, el padre o la madre, inevitablemente, los que tendrán que ofrecerles esta información tan valiosa. Va a ser de gran ayuda porque les evitarán a sus hijos sentimientos de traición hacia el otro padre.

POSIBLES REPERCUSIONES EN LOS HIJOS

Varios estudios de psicología infantil desarrollados en Estados Unidos y la Unión Europea han demostrado que el niño sufre mucho más en situaciones en que los padres son infelices juntos que posteriormente, cuando vive sólo con uno de los dos y ve al otro en un nuevo ambiente e, incluso, con una nueva pareja.
Sin embargo, a corto plazo tras el divorcio, pueden aparecer diferentes reacciones en los hijos. Es frecuente que muchos de estos problemas, detectados tras la separación, estuviesen presentes antes de la ruptura.

Las repercusiones de la separación en los hijos, especialmente si va precedida de conflictos entre los padres, abarca un amplio espectro, pudiendo presentar: confusión, depresión, ansiedad, ira, regresión, bajo rendimiento escolar, fugas, delincuencia, quejas somáticas.
Estas reacciones varían mucho de acuerdo a la edad, al temperamento y a la habilidad de los padres para hacer sencilla y llevadera esta situación; los efectos negativos del proceso son más dramáticos durante los primeros dos años.
  • Los niños menores de tres años pueden reflejar la angustia, tristeza y preocupación de los padres. Frecuentemente se muestran irritados, llorosos, miedosos, agresivos y pueden manifestar problemas de sueño y gastrointestinales así como una regresión en su desarrollo.
  • Entre los 4 y los 5 años de edad, a menudo los pequeños se culpan por la infelicidad de los padres, temen ser abandonados y presentan pesadillas y fantasías.
  • Los niños en edad escolar pueden estar tristes y preocupados, mostrarse agresivos y temperamentales, con sentimientos frecuentes de abandono. Como consecuencia de esto, su rendimiento escolar se ve muy disminuido. Para ayudar al niño debiera existir una estrecha comunicación entre padres y profesores, especialmente el primer año post separación. De esta forma pueden compararse los cambios emocionales que ocurren tanto en la casa como en el colegio y ver qué se puede hacer al respecto.
  • Los adolescentes experimentan una bajada en su autoestima y pueden desarrollar una autonomía emocional prematura, es decir, comportamientos sexuales inapropiados, abuso de sustancias como drogas, tabaco o alcohol, depresión e incluso comportamientos delictivos.
  • A cualquier edad, y con frecuencia, los hijos pueden presentar síntomas psicosomáticos como una respuesta a la cólera, a la sensación de pérdida y abandono y a otros estresantes.
Estas son solo algunas recomendaciones generales. Dependiendo de las características de cada familia y de cada proceso de separación o divorcio habrá que trabajar con los hijos de una manera más específica.

Es evidente que tanto el padre como la madre estarán pasando un período de confusión y sufrimiento, pero hay que tratar de proteger y ayudar a los hijos en este proceso en la medida de lo posible.